Si has caído en el paro, hay mucho trabajo por hacer para conseguir empleo, y parte de él es sencilla: ponte a dieta.
No es sólo que los servicios de reclutamiento y los departamentos de recursos humanos cada vez son más sensibles a los costos de aseguramiento de personas de alto riesgo (la obesidad conlleva una alta probabilidad de padecimientos cardíacos, diabetes e infecciones diversas). Además de que ser obeso es más caro en términos de atención sanitaria, te jugará en contra en las entrevistas de trabajo.
Existen numerosos prejuicios contra la obesidad, y el más difundido entre los reclutadores de personal es que la gordura es una enfermedad auto-infligida. Diga lo que diga la ciencia, socialmente se culpa al obeso por su condición. La intolerancia contra las personas obesas ha aumentado un 66% en los últimos diez años. Si se trata de personas con poco amor propio e incapacidad de sobrellevar un plan de cuidado personal, ¿qué tareas se les pueden encomendar con confianza?
¿La empresas quieren personas que provoquen rechazo en sus puestos clave? Desde luego que no.
Fuente: Squire













