Un parado de larga duración es aquel desempleado que lleva más de un año de intentos infructuosos de reingresar al mercado laboral. Se trata de un drama humano, y además de un grave riesgo para la economía, pues supone la más grave evidencia de una planta productiva estancada y políticas laborales que no valoran la situación en riesgo de sus trabajadores.
En España, en sólo dos años, se duplicó el número de parados de larga duración, según informa el reporte de la OCDE, Employment Outlook 2011. Entre 2008 y 2010, el porcentaje de parados de larga duración paso del 23,8 por ciento al 45,1%.
Un dato que nos pone de manifiesto la urgente necesidad de impulsar en nuestras carreras la formación para el trabajo.
Se trata con un reporte a través del cual la OCDE alerta sobre la situación mundial del desempleo, que cada vez está formado por más personas en riesgo de exclusión social debido al paro de larga duración. En los Estados Unidos, en el mismo periodo en el que se duplicó el porcentaje de desempleados bajo esta figura, se triplicó el número de desempleados de larga duración.
Entre 2008, y 2010, el porcentaje de parados de larga duración en los países miembros de la OCDE pasó de 25,5% al 32,4%, en donde hay una larga lista de países donde este tipo de parados sin empleo desde hace más de un año llega a más de la mitad de la población desempleada: Eslovaquia, Portugal y Hungría, seguidos de Irlanda, Bélgica e Italia con un 49%; Alemania con 47,4%, y Estonia con un 45,4%.













