En el mundo del trabajo existen diversos personajes que van a estar determinados por el tipo de ambiente y trabajo que tengamos y habitemos.
Uno puede asumir roles y funciones así como formas de ser en un ambiente laboral y esto nos va a surtir de una serie de personajes típicos que se manifiestan y se repiten en diferentes ambientes laborales.
El ambiente de trabajo implica una serie de complejos acontecimientos que configuran estrategias que cada persona desarrolla a fin de resolver de la mejor forma su situación en el ambiente de trabajo. Estos posicionamientos van a ser relativos a las características de cada persona, las condiciones de trabajo, etc.
Uno de estos personajes que se repite en los lugares de trabajo es aquel o aquella que utiliza su seducción para cautivar y relacionarse con sus compañeros. Es la forma y arma más importante con la que cuenta, al menos para ella o él ya que mediante esto intenta acceder o accede a mejores posiciones en su organización del trabajo.
Este tipo de personas utilizan esta herramienta o estrategia también en otros espacios de su vida y en general, al tener buenos resultados lo repiten sistemáticamente. Esto no quiere decir que sean malas personas ya que usan su estrategia tanto en forma conciente pero además inconciente, es decir, saben pero no del todo sobre su accionar.
De todas formas, son personas que no contribuyen a un adecuado ambiente de trabajo ni a la buena gestión y desarrollo organizacional ya que se supone que se debe actuar en función de las capacidades específicas relacionadas con los objetivos de la organización del trabajo donde se desarrollen las tareas, la formación profesional y las características actitudinales en función de los cometidos organizacionales.













