Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) por cada euro que los gobiernos destinan a educación, reciben cuatro. Y a juzgar por el informe de esta Organización, Panorama de la Educación 2011, pareciera que España ha comprendido cabalmente esta lección: es el país que más ha invertido en educación en las última décadas después de Corea.
La verdad, cuando se conecta educación con mercado laboral, es bien diferente.
A pesar de que la creación de empleo en España tiene como protagonista a puestos de trabajo para aquellos con un mayor nivel educativo, la realidad de los licenciados en la Península no es nada halagüeña: aunque el el 30% de los españoles de 25 a 64 años ha completado los estudios universitarios (superior a la media de la UE (27%), nuestras cifras de desempleo universitario se encuentran entre las más altas: 7,4%, de los titulados superiores está en el paro.
Una cifra que rebasa la media de la OCDE (4,1%).
Tampoco la brecha salarial beneficia a los licenciados: en España: un titulado gana una media de 41% más que una persona que sólo ha completado la educación secundaria. Mientras que en el resto de los países de la OCDE la diferencia es del 53%.
Entonces: ¿Los títulos valen o no?













