Es inevitable que lleguemos a los extremos de denuncian Nitrozac y Snogy de Geek Culture en su Joy of Tech, y que el día de mañana todos nuestros diálogos a la hora del café en la oficina sean así:

Empleado 1: He notado que tus tuiteos tiene un alto ratio de errores gramaticales.
Empleado 2: No me fijo en los errores de tecleo. Tuiteo al vuelo.
Empleado 1: ¡Ja!: “Tuiteo al vuelo”. ¿Te importo si lo uso en mi siguiente tuiteo?
Empleado 2: No, siempre que me des crédito por mi lucidez.
Empleado 1: ¡Oh! Ya es muy tarde: lo he tuiteado sin darte crédito.
Empleado 2: Ya veo. ¡Oh! Ya es muy tarde: he tuiteado que me robaste el tuiteo y que lo tuiteaste como si fuera tuyo. Ladrón de tuiteos.
Empleado 1: ¡Oh! Acabo de tuitear que eres un freak del control del tuito.
Empleado 2: Qué curioso, pues eso confirma mi tuiteo anterior donde aseguro que eres un tuiteador abusivo y mereces del desfologueo.
Espero que en ese punto alguien nos saque de nuestra miseria.
Imagen en mayor resolución |Joy of Tech













