La formación deja de ser una prioridad
Autor: Oscar
Cuando se trata de la Crisis, no son pocas las empresas que confunden la vehemencia con lo esencial, y en medio del pánico recortan en áreas en las que es esencial invertir para salir de la inercia productiva. Una de esas áreas, duramente afectadas, es la de la formación profesional. Cada vez menos empresas dedican recursos para cursos de sus plantillas.
Formación y reciclado a la baja
Cada vez son menos las empresas que contratan los servicios de instructores y empresas de formación, algo que se resiente en el nivel de los empleados, y que lleva a muchas empresas a perder jornadas de trabajo (a veces durante varias semanas) para que los nuevos ingresos reciban la formación con la que ya deberÃan contar.
Según los expertos de las áreas de reciclado y formación, que las empresas obvien la importancia de la formación y el reciclado empresarial es un grave error que amenaza su existencia misma, pues no están considerando los constantes cambios de los mercados, de las herramientas y de las necesidades para enfrentar a la competencia.
Una inversión fundamental
Gastar en la formación de los empleados es una inversión de regreso seguro. Al recibir una adecuada cualificación, los empleados son más productivos, responden mejor ante los retos y se convierten en piezas más estables y leales del entramado productivo. La formación profesional redunda en mayor estabilidad para el empleado y el empleador.
La falta de formación en los empleados propios obliga a las empresas a contratar personal externo, lo que siempre redunda en mayores gastos, superiores a los del costo de la formación.
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Mario
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Mariana Sarceda



