Estructuras Organizacionales

Las organizaciones del trabajo suelen tener diversas formas más o menos arraigadas según de cuál empresa se trate así como de las innovaciones que se hayan implementado en la misma. De todas formas podemos decir que existen marcadas diferencias entre aquellas organizaciones de tipo piramidal en las cuales las relaciones se basan en niveles de verticalidad y aquellas organizaciones de tipo horizontal.

Las primeras son más bien organizaciones del trabajo más clásicas, viejas y antiguas que si no han cambiado es porque han tenido buenos resultados con la forma que tiene su organización y que por esto se han rigidizado y cristalizado sin posibilidad de cambio. Los que más sufren este tipo de organización son sus empleados ya que los niveles de relacionamiento se basan en vínculos verticales con jerarquías y niveles de obediencia rígidos lo cual implica bastante estrés y desmejoramiento de la salud laboral en función de climas laborales ríspidos y complicados.

Es decir, las relaciones de poder pautan comportamientos que no promueven la salud y el buen vínculo entre sus componentes.
En cambio aquellas organizaciones que basan el relacionamiento de las personas que la integran en la horizontalidad permite no sólo mejor clima laboral sino que abre las condiciones para la creatividad así como a mejorar las condiciones sanitarias de su personal.

Es decir, en suma podemos decir que lo más recomendable, moderno y saludable para una organización del trabajo tanto desde el punto de vista estructural como de las personas que la componen es tener una forma de tipo horizontal.


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