Convierte tu casa en un centro de operaciones. El movimiento y la oportunidad es lo más importante para dejar atrás la culpa y el miedo. En esa medida, las horas que debas pasar en casa deben convertirse en horas productivas, el hogar debe volverse un centro de operaciones (con todos los canales de comunicación abiertos), y con la participación sincera y comprometida de todos los miembros de la familia.

El trabajo familiar. Uno de los trances más difíciles cuando sobreviene el paro es cuando se comunica la circunstancia a la familia o a las personas que dependen económicamente de nosotros. Lo peor que se puede hacer es ocultar el hecho, pero tampoco hay que dar la noticia con un tono derrotista. Es necesario ser realistas, pero también proactivos: vienen cambios y tienen su precio. Ajustes económicos por un tiempo y la necesidad de que todos aporten algo más que un grano de arena. Si todos en el hogar ayudan, los cambios serán para bien.
El factor económico. Al desempleo hay que afrontarlo con decisión, pero también con honestidad y sin actitudes irresponsables. Limitar los gastos de la casa es la medida más sana y efectiva para afrontar un periodo de paro. Tu máxima debe ser esta: toda deuda encarece el dinero a la larga. El primer paso: haz un presupuesto de tus gastos mensuales actuales.
(Continúa)
Fuente | Senior Manager
Imagen | El Empresario













