¿Es posible pedir un aumento de sueldo en la época actual, donde los que tiene trabajo deberían rociar su sitio de trabajo con agua bendita todos los días? En realidad, sí.
De hecho, si la situación económica circundante es lo que te impide ir a solicitar un aumento de sueldo cuando sabes que lo mereces, caes en una de esas trampas que las empresas usan para mantener a sus empleados por debajo de valor real: la inseguridad de la propia valía.
El primer paso para pedir un aumento de sueldo es comprobar que, en efecto, valemos lo que creemos, y que la empresa nos ha valuado por debajo de ese valor.
Esta comprobación es sencilla: se trata de realizar una tabla de ingresos contra beneficios. De un lado, lo que la empresa ha gastado en ti (un rubro que debe incluir además del sueldo, prestaciones, cursos de formación, etc.), y del otro lo que has brindado a la empresa: productos, servicios, beneficios…). Si con esta evaluación compruebas que te dan menos de lo que vales, entonces hay que pedir ese aumento.
Primero, hay que saber si es el momento justo: ¿La empresa atraviesa por un buen momento? e ser así, hay que estudiar el terreno: es necesario que compruebes la cadena de mando: ¿Es tu jefe directo quien puede decidir sobre esa alza en tu sueldo o debes recurrir a otros poderes?
El punto más importante, haz una petición formal y por escrito, dirigida a tus superiores, y donde establezcas lo que has dado a la empresa, lo que puedes dar, y por ende a necesidad de que se te recompense con un sueldo mayor.
Suerte.













