El trabajo más arduo es el de conseguir empleo. Se trata de una tarea que una tarea que nos toma las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Es un trabajo que, a diferencia de los puestos remunerados, no se mide en ingresos, y demanda de nosotros una calidad de servicio que excede nuestras habilidades naturales, y nos impone desarrollar nuevas. De ese esfuerzo depende nuestro futuro profesional. ¿Cómo puedes ayudarte a ti mismo a conseguir empleo?
Crea un portafolio. Uno de los consejos habituales de los cursos de formación es que te reinventes a ti mismo como un producto, y como todo lo que se quiere vender, hay que tener algo con lo cual promocionarlo. Haz un portafolio (así sea sólo para ti mismo) en el que destaques tus habilidades y fortalezas, los productos que puedes realizar, las tareas en que te especializas… Ahí tendrás un estado de tu capital humano, y de las zonas en que puedes desarrollarte. Perder un trabajo puede ser deprimente, y apartarnos de esos valores. Al ponerlos por escrito y enfrente de ti, obtienes la oportunidad de valorarte justamente. Y es un principio para actualizar tu CV.
Usa las redes profesionales. Algunas redes de empleo, como Linkdln, te permiten ver cuántas personas han visto tu perfil, y seguirlas. A partir de una simple conexión a Internet, puedes crear toda una nueva red de contactos relevantes en tu vida profesional, que pueden llevarte a un empleo.
Corta con malos hábitos. La autocrítica en un momento de desempleo puede ser un ejercicio muy duro, pero pocas veces tenemos el tiempo para reflexionar sobre nuestras debilidades. El fondo que significa el desempleo te permite ver en acción lo peor de ti: las adicciones, explosiones, caídas contras las que debes elevar un enérgico “Hasta aquí”.













