Hace unas semanas habíamos hablado, en no muy buenos términos, de la peregrina idea de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales de resucitar la idea del aprendiz. No en un rapto romántico, sino bajo la premisa de que para crear más empleo joven, los recién llegados al mundo laboral aceptasen sueldos por debajo del mínimo a cambio de la formación profesional que la empresa les brindaba. La noticia nos pareció descabelleda, pero ya estamos acostumbrados a las sandeces que llenan la agenda de la CEOE. Sin embargo…
Sin embargo, esta vez, de manera oficial, y como una panacea, llega a España un dictado similar.
El Banco Central Europeo recomendó a España que, si deseaba crear empleo que abata el paro juvenil, ofreciera trabajos remunerados por debajo del salario mínimo.
El Banco Central Europeo (BCE) condicionó la reactivación de su compra de deuda española en agosto pasado a la implementación de una serie de medidas en el mercado laboral. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero debía comprometerse, entre otras cosas, a una “devaluación competitiva” de los salarios para combatir el desempleo juvenil creando una nueva categoría de empleados con sueldos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional.
En España, el Salario Mínimo Interprofesional es de 641,4 euros mensuales.
Ha sido el presidente electo del Gobierno, Mariano Rajoy, quien develó la naturaleza de esta propuesta.
La propuesta concreta del BCE abogaba por la implantación de los llamados ‘minijobs’ (mini-empleos), un modelo alemán consistente en contratos con un sueldo máximo de 400 euros mensuales para empleos de “escasa consideración”.
El trabajador contratado bajo la figura de los minijobs no paga impuestos y abona las cotizaciones sociales de forma voluntaria.
Lo que np sabemos es si Rajoy se mostró indignado por la propuesta… o si la considera para la Reforma Laboral.













