2010 es un año que nos deja con un dato que jamás, en los años de bonanza previos al 2007 se hubieran creído posibles: será recordado como el primer año en que el número de egresos supero a lo ingresos a través de las fronteras. En 2010, la salida de personas al extranjero aumentó en un 36%.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2010 la balanza de la inmigración se ha visto superada por la emigración: 50.521 españoles han dejado el país. Un 12% del total de personas que han dejado el país entre enero y septiembre de 2010: 407.214 viajeros.
Ya se ha superado la media de salidas del 2009 (403.013 personas, cuando el 9% de ellas eran españolas) en más de un 36%.
Estas cifras son un reflejo de la situación económica española.
Se observa que de los más de 407 mil personas que han dejado España, la mayoría son hombres (58%), en la misma medida que el paro afecta más a los hombres (extranjeros y españoles), y como sucedía hace años, cuando el grueso de los inmigrantes eran hombres en avanzada, los españoles y extranjeros residentes que dejan el país lo hacen para hallar un empleo y después reagrupar a sus familias.
Los destinos donde estos emigrantes españoles probarán la valía de sus estudios, experiencia y formación profesional son Reino Unido, Francia, Estados Unidos y Alemania, principalmente. Sus edades son principalmente entre la franja de los 32 a los 36 años. Todos viajan con un sentimiento común: la sensación de encontrarse al borde del abismo.













