6. Tengo una curiosa condición médica
A los ojos de tus compañeros, no hay nada peor que un hipocondríaco. Lejos de verte como una rareza necesitada de atención y cariño, serás marginado como alguien dispuesto a inventar lo que sea en aras de recibir un poco de atención.

A los ojos de tus jefes, la historia es muy distinta: tus invenciones o realidades sobre tus raras enfermedades, te convierten en un riesgo de gastos médicos…
7. ¿Crees en Dios?
Los temas de sobremesa y de los talk shows no son la mejor estrategia para ganar popularidad en el trabajo. Un curro no es un club social, y los compañeros de trabajo no se valoran por sus opiniones (ni te valoran por ellas), sino por su capacidad de trabajo, equilibrio mental y don de gentes.
Elevar un debate sobre tus creencias e ideología (aunque te sepas en lo correcto) sólo te demuestra como un ser conflictivo.













