El teletrabajo es una modalidad cada vez más habitual, pues implica un beneficio para ambas partes: al trabajador le permite administrar sus tiempos desde casa, y a la empresa le ahorra dinero en instalaciones y equipos. Sin embargo, las equívocos que aún flotan sobre esta modalidad hacen que mucho ilusos caigan en las trampas de farsantes que, bajo falsas promesas, los arrastran a terribles fraudes.

Aunque se realice desde casa, un teletrabajo es un trabajo como cualquiera. Esto quiere decir: el teletrabajo no es más sencillo que un trabajo a jornada completa; sólo es más cómodo. De manera que si recibes ofertas o respondes a anuncios que ofrecen ganancias milagrosas por no hacer nada o por realizar “mínimas inversiones”, tenlo por seguro: quieren verte la cara.
Los fraudes más habituales con el teletrabrajo son:
- Pagar para recibir información antes de trabajar
- Invertir en productos con beneficios increíbles
- Recibir mercancias para embolsar o ensobrar
- Proprocionar datos bancarios para abrir cuenta de ingresos
Con el trabajo, la regla número uno del póker: “Si se ve muy bien, es porque es mentira”.
Fuente | Ninja
Imagen | Recuerdos del día de mañana













